POESÍA

Los tres chambelanes
A, Víctor Ríos, Rigoberto Lima,
Fernado Mena.
Al pie del monumento se reúnen los tres,
Son los personajes más reconocidos,
Los que a lo lejos se conocen por ser muy populares,
Con su hablado se identifican al presentarse.
El pionero habla Yo soy el primero en llegar aquí,
Esta eran montañas vírgenes que no cuide,
Jabalines y venado convivían en mí,
Serpiente y dantos paseaba aquí.
Me adueñe de tierras, me adueñe de ríos,
Me convertí en destructor de la naturaleza,
Soy el villano de las flora y de la fauna,
El hacha y machete que nunca envaine.
Reconozco, nunca herede nada bueno,
Mis hijo pensé tenerlo siempre pequeños,
Que error, nacen, crecen, y después muertos,
El tiempo avanza, Yo viejo como un niño tierno.
El comándate habla con su voz elocuente,
Soy de la guerrilla contraria,
Vengo de montaña adentro, la suerte siempre en mí,
Que dicha todo lo que llega para mis amigos, no pasa.
Me gusta esa linda y blanca muchacha,
Que bella se viste de verde olivo,
Tiene sangre de guerrera, si valiente guerrillera,
En la serranía, caso León, venció serpientes voladoras.
Reconozco soy comándate pero nunca cargue un fusil,
¿Me dejas llamarme comandante?
Por favor la costumbre la tengo,
No quiero ya seguir mintiendo, ¡fui chofer de Somoza!.
El poeta pide la palabra,
Soy el poeta de este pueblo,
Con la hierba me pongo más contento,
Ustedes los dos son hombre muerto,
No se enoje cobarde, usted son dos niños huérfanos.
Cambio una flor por un fusil,
Regalo mi nombre por un mar de delfines,
Yo quiero niños sonriendo, que políticos,
Me dice Sandino porque soy revolucionario.
El pionero al escuchar al poeta se marchó,
El comandante escucho el último verso y sonrió,
Y el poeta enciende un puro traído de Haití,
Y empezó a recitar el poema a Francisco de Asís.
Los tres chambelanes viven aquí,
Uno es originario cerca de Estelis,
El poeta viste pantalón casual,
Botas alta dispuesto siempre a recitar.
Lester López Centeno
Nueva Guinea
18-02-2016

El grito al otro lado
El sol se pone, y en este lugar ya no estaré,
Llegan sueños para heredar una mejor vida,
Le obliga irse, donde el rumor llega que hay paz,
Pero no sabe que la tristeza alcanza en abúndate soledad.
Toma fardo, una solo vestimenta basta,
Se convierte el, la bestia que habla, que sueña y canta,
Rompe yugo, quiebra cadena, héroe de familia en el extranjero,
La soledad carcome su mente y sus ojos anegan su rostro.
¿Por qué? Se pregunta en medio de un dolor sin analgésico,
Hay dolor que mata más rápido que el cáncer,
Que consume alegría como llama llanera,
Y se convierte en alma humeando como después de emisión.
Me humillan porque no le doy uso al fregón,
"Vale" me dice en un tono de facundo,
Hay carajo la bombona caduca y ni un pincho tengo Yo,
¿Qué fastidia este tío?, bajá por las escaleras, y no grites en mi siesta.
Todo esto vive el extrajeron de mi pueblo,
Humillaciones sin sentido, carnero de suero,
Los días no son días, y las noches no llegan,
La fiesta no se acerca, ni para primavera.
Pues imagínense usted que es lo que vive?
Una esclavitud en calavera, una vida fuera de frontera,
Un túnel sin cabecera, una lágrima que nunca seca,
Un hambre en sazón, que se extiende hasta su cordillera.
Eso vive el extranjero de mi tierra, que su grito no se escucha,
Que no tiene paz cuando se ducha,
Que al mirar el pan, el hambre se espanta,
Porque piensa en los suyos, si su estómago se sacia.
Pero en medio del llanto y dolor,
Lo valiente sale a fulgurar, esa hombría de pinol aparece,
Ese sonido del rudo molino suena, al compás de la marimba,
Te reto por ese sueño de mi suelo que grande es.
Mire señoría de realiza, Yo no temo a tu cristal,
En mi tierra hay gallo pinto, mejor que ese duro pan,
No tengo ese gusto de ver tu rostro cruel,
Yo me lleno en pegar un grito, a este lado de los nuestros.
Se te olvida que has roba el tero de mi pueblo,
Ahora me humillas, vasco como si Yo estuviera muerto,
Tú civil y tu ertzaintza no intimida mi infatuación,
Tengo bien los pies puestos, no se me nota el dolor.
Yo grito, si grito, y ni se si hay dolor,
Y cuando grito, es para que se escuche mis derecho oh señor,
Y sigo gritando, téngalo en cuenta, porque soy desterrado,
Y Yo quiero que este grito se escuche al otro lado.
Que lo escuchen los tribales que me tiene hoy aquí,
Que mi grito llegue y cruce las paredes de la azul inmensidad,
Y que este dolor no se herede para mi humanidad,
Sino que cambien los regentes de la amada Nicaragua.
Lester López Centeno
03-02-2006
Ordizia España

ODA A NUEVA GUINEA
Tierra milenaria, llena de luz, abundante de paz.
Hoy llegas a cinco décadas,
en este tu cumpleaños de señora maciza,
engalanada con tus calles ensortijadas de caminos,
cuando la prosperidad se vislumbra,
como los cánticos religiosos de tu progenie numerosa.
Las riquezas que albergas en tus serranías, en tus bosques;
el diamante en bruto
se discurre por tus caudalosas fuentes numerosas
que apagan la sed, que preñan tus fértiles campos,
calman el ansia del noble vacuno
que lleva la carne y leche, la crema, la cuajada,
el sustento diario de todos los que anidas en tu seno.
Tus planicies y accidentes geográficos
son fuentes de vida,
de ahí salen orgullosos y orgullosas
productores y productoras
a colocar a disposición de sus hermanos y hermanas
el maíz, Zea mays,
el frijol, la yuca, la malanga, el quequisque,
plátano, arroz, pejibaye, naranjas, limones, ayotes, pipián,
¡oh cuanta vida nos entregas, cuanta vida nos regalas!
Con los frutos de tu seno madre tierra.
En estos diez lustros cuantas alegrías nos has dado
cuántas veces hemos caído
y otras tantas veces nos hemos levantado,
aprendiendo que de los errores surgen los triunfos.
En este cincuenta aniversario nos llenamos de fe,
nos cobijamos de paz con un río de emociones,
nos anegamos de ternura natural
bajo el manto del trópico húmedo
y aferrados a la autonomía regional,
como chispa de vida, como utopía alcanzable.
Nueva Guinea, pueblo de paz, pueblo de trabajo,
yo te saludo en versos,
yo te abrazo con la poesía de la dignidad,
soy tu hijo dilecto, contento te entrego mi hidalguía,
feliz reposará mi cuerpo en el futuro en tus verdes campos.
Vigilante está el cerro brujo con sus mitos y leyendas,
custodia el ambiente la serranía de Yolaina, y....
a lo lejos se sienten las alturas del escobín
y la cuesta "La Venada"...
más allá... más allá... Santa Lucía
y el puente colgante sobre el río Punta Gorda
y por el otro lado Cerro Bonito y Puerto Príncipe.
Si cambiamos de rumbo: San Antonio, San Miguel y el imponente Río Plata
Y más allá, San Martín, Talolinga, Kurinwas, San José... y más allá...
San José de río Plata... ya estamos cerca de ciudad Rama...
Cuantos pequeños trozos Nueva Guinea tenemos dispersos,
por ello: únanse "Tantos vigores dispersos"
expresaba nuestro panida universal
y hoy a cincuenta años de distancia
de tu nacimiento,
a voz viva, pido hermanos de esta tierra bella y bendita,
este es nuestro edén terrenal, lo hemos encontrado,
unamos tantos vigores dispersos,
unámonos en trabajo, unámonos en paz y armonía
y realmente haremos un paraíso de Nueva Guinea.
Tengamos presente hoy, a los presentes,
y a los que vivirán por siempre en la memoria colectiva,
a los pioneros del pueblo luchador...
entonces digamos viva ¡Miguel Torres!,
viva ¡Nicanor Velásquez!,
viva ¡Donald y Víctor Ríos!,
viva ¡Marcos López!, viva ¡Valentín Baltodano!,
viva ¡Antonio Rugama y Alberto Espinoza!,
viva ¡Francisca y Sarahí Pérez!,
viva ¡Juan Zepeda y Marcos García!,
viva ¡Nicolás Soto y Celestino García!,
viva ¡Reynerio Cadena y Reynerio Espinoza!.
¡Viva el cincuenta aniversario de la fundación de Nueva Guinea!
¡Viva esta tierra prometida en paz!
¡Viva esta tierra solidaria!
¡Viva esta tierra cristiana!
¡Viva esta tierra socialista!
Napoleón Rojas Robles
Marzo 5 de 2015
